Naomi Osaka hace historia al convertirse en la primera japonesa en ganar un grand slam de tenis

Nueva York.- La juvenil Naomi Osaka logró el primer Grand Slam para el tenis japonés tras apuntarse la final ante la estadounidense (6-4, 6-2).

Una intrépida japonesa de 20 años frustró la gran noche de Serena Williams, que cayó por 6-4 y 6-2. En su primera final de un Grand Slam, Naomi Osaka ganó el Abierto de Estados Unidos e impidió a la seis veces campeona del torneo igualar el récord de 24 'majors' de Margaret Court. Osaka, que tenía dos años cuando su rival conquistó en Nueva York el primero de sus 'grandes', se movió ajena al temor que podría imaginarse en una debutante. Su tenis, que ya había cautivado a lo largo de la meteórica trayectoria en el torneo, mantuvo el vuelo en el momento más difícil, ante el asombro de las 25.000 personas que colmaron las gradas de la Arthur Ashe. Al igual que sucediera el pasado julio en Wimbledon, cuando se vio superada en la final por Angelique Kerber, Serena volvió a quedarse en la orilla en su intento de dar caza a Court en la orla más distinguida.

El estado de desesperación de Serena acabó por costarle un punto de penalización después de que arrojase violentamente la raqueta contra el suelo al ver cómo Osaka recobraba de inmediato el saque que había logrado arrebartarle en el juego anterior, en el segundo set. El castigo se produjo porque antes, en el primer juego de ese parcial, se la sancionó con un 'warning' por considerar el árbitro, Carlos Ramos, que había recibido instrucciones de su entrenador Patrick Moratoglou. Serena se encaró con Ramos y le recriminó su decisión, al empezar con 15-0 en contra el sexto juego: "No he hecho trampas en mi vida y tienes que pedirme perdón", le recriminó, negando que su técnico la hubiera asesorado desde la grada.

El diálogo se recrudeció tras el descanso del 4-3, ya con un nuevo break y ventaja de Osaka. Ramos elevó la pena y Serena perdió el juego, quedando 5-3 abajo en el segundo set, al borde del abismo. "Eres un mentiroso y un ladrón", le dijo, antes de llamar al referee del torneo, frente a quien esgrimió un discurso victimista de género, apelando a que existía más permisividad con los hombres. Entre lágrimas, fuera de sí, veía cómo se le escapaba la final.

Gran partido de Osaka

Tras su explosión esta temporada con la victoria en el Premier Mandatory de Indian Wells, Osaka aún tenía pendiente refrendar su valor en un torneo de rango mayor. Lo hizo en una actuación soberbia, ante una Serena desconcertada y errática, que cometió cuatro dobles faltas y un total de 14 errores no forzados en el set inicial. La japonesa residente en Florida logró quebrarle el servicio en dos ocasiones y neutralizó las dos únicas amenazas sobre su propio saque para situarse con ventaja.

Rápida de manos, vibrante en cada una de sus acciones, tan presta a tomar la iniciativa como a la hora de defenderse de las acometidas de Serena, Osaka derrumbó las pretensiones de la norteamericana, ineficaz con el primer servicio. El precedente de su único enfrentamiento, con victoria cómoda de la japonesa en primera ronda de Miami, parecía carecer de excesiva relevancia. La estadounidense, que el día 26 cumple 37 años, disputaba su segundo torneo oficial tras dar a luz en un delicado parto a su hija Olympia en septiembre de 2017. En Nueva York, la japonesa demostró que aquello era sólo un indicio. Mantuvo el pulso ante la atmósfera candente provocada por la rabieta de Serena y levantó su primer 'grande' demostrando, además, una admirable entereza. Fueron los abucheos del público al final del partido lo que le hizo romper a llorar en la entrega de trofeos.

Fuente: EFE
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