“Sin buenos maestros no hay revolución educativa”

Santo Domingo.- El doctor Radhamés Mejía, presidente de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC), considera que sin buenos maestros, empoderados de su quehacer, y comprometidos moralmente con el logro de aprendizaje de niños, niñas y jóvenes no puede pensarse en hacer una revolución educativa.

El respetado catedrático, profesor Emérito de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y ex rector de la Universidad Acción Pro Educación y Cultura (APEC), conversó con elCaribe sobre los logros y desafíos de la política educativa.

A seis años de la asignación del 4% para la educación, ¿cuáles han sido las luces y sombras de la política educativa? 
Todos quienes luchamos por que se aplicara lo que por ley era una obligación tenemos que sentirnos satisfechos de que ese reclamo fuera escuchado y que durante estos seis años se haya cumplido con ese mandato. Considero que ese es el primer logro, que se esté cumpliendo la ley que antes se ignoró. Gracias a ello hoy podemos congratularnos de avances importantes, como son: El establecimiento de la jornada extendida; la construcción de aulas que han permitido que hoy el 62% de la población estudiantil esté en escuelas que funcionan bajo esa modalidad; el inicio de un nuevo modelo de formación de maestros, con criterios rigurosos de selección; el reforzamiento del reclutamiento de profesores y técnicos basado en competencias; el establecimiento de un currículo por competencias; la cobertura casi total en el nivel primario e importantes avances en el nivel secundario y en la atención integral a la primera infancia. Si bien debemos congratularnos por estos avances, es necesario redoblar, en los próximos años, los esfuerzos de formación de maestros. A nuestro entender, en estos seis años el ritmo de los avances logrados ha sido más lento de lo deseado. Estos esfuerzos se tienen que concentrar, tanto en la formación inicial de maestros, como ya se ha comenzado a hacer, como en la formación continua de los maestros en servicio. Es de vital importancia que se le de un seguimiento riguroso al nuevo modelo de formación de maestros que se ha establecido, pues tenemos que asegurarnos que sus resultados sean más favorables de lo que fueron los programas del pasado. El hecho de ser un modelo nuevo no garantiza de por si su éxito. Su monitoreo y evaluación continua es una condición necesaria para irlo mejorando de manera permanente. A pesar de todos estos esfuerzos, todavía los resultados de los aprendizajes de nuestros estudiantes siguen siendo pobres. Esta es, a nuestro entender, la principal sombra de estos seis años.

¿En ese sentido, evaluaciones como PISA, TERCE, SERCE revelan deficiencias en áreas tan prioritarias como la lecto- escritura, matemáticas y ciencias. ¿Cuál ha sido la falla? 
La razón de ser de todo el proceso educativo es lograr que nuestros niños, niñas y jóvenes aprendan más y mejor y desarrollen su carácter. Los resultados de las pruebas internacionales constituyen una alerta para indicarnos que debemos revisar lo que estamos haciendo para hacerlo mejor, pues lo que estamos haciendo no está dando los resultados esperados. Estos resultados nos deben llevar a ser más críticos y rigurosos en el monitoreo y supervisión de lo que hacemos. Rectificar cuanto sea necesario y mantener el foco de la acción educativa en los resultados de aprendizajes esperados.

Actualmente está en marcha un proceso de reforma a la ley 66-97 de Educación. ¿Qué aspectos entiende usted deben ser modificados?
El tema de la reforma educativa está hoy en el centro del debate en prácticamente todos los países. El mundo está viviendo una transformación tecnológica que está impactando significativamente los procesos educativos. El país se ha dado una nueva Estrategia de Desarrollo, el modelo educativo que hemos adoptado, basado en competencias implica tomar en cuenta una serie de nuevos factores que antes no se tomaban en cuenta. El país está a punto de aprobar un nuevo Marco de Cualificaciones de las Profesiones que va a impactar a todo el sistema educativo. Todos estos factores hacen que nuestra ley ya esté obsoleta y que no nos permita dar las respuestas adecuadas a los nuevos desafíos. Es necesario modificar la Ley para que estemos en capacidad de dar respuestas de Estado a estos nuevos desafíos y no respuestas coyunturales que desaparezcan con el cambio de un ministro. A nuestro juicio hay que repensar nuestra ley para convertirla en un instrumento de modernización educativa, que se focalice en el logro de los aprendizajes de los estudiantes y que articule de arriba abajo todo el sistema para ponerlo al servicio de este objetivo.

La reciente evaluación de desempeño pone al desnudo las deficiencias de nuestros profesores. ¿Qué medidas deben tomarse?
Consideramos un paso de avance, todavía mejorable, la política de formación inicial de maestros adoptada mediante la Ordenanza 9-15. Esta política, si se implementa adecuadamente deberá tener sus frutos en 15 o 20 años. Hay que redoblar los esfuerzos para que la misma no se distorsione en su ejecución. Esta es una solución a futuro. En lo inmediato se hace necesario incrementar el monitoreo y la evaluación de los programas de formación continua de maestros que están en proceso.

En ese sentido, ¿qué expectativa tiene de la nueva directiva de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) para avanzar en la mejora de la calidad educativa?
A nuestro entender la ADP está llamada a jugar un papel estelar en la transformación educativa de nuestro país. Sin buenos maestros, empoderados de su quehacer y comprometidos moralmente con el logro de aprendizaje de los niños, niñas y jóvenes no podemos soñar con realizar una revolución educativa. Esta revolución educativa será lo que logremos hacer con nuestros profesores. En esta tarea, la ADP tiene un compromiso moral con nuestra sociedad y con el magisterio nacional. Ella, más que nadie, debe convertirse en celosa guardiana de la calidad de la formación que reciben sus afiliados. Sus reivindicaciones de índole sindical tienen que pasar, primero, por una reivindicación de la dignificación del magisterio en términos de su valía profesional. En la medida que el magisterio le pruebe a la sociedad dominicana que tiene la formación profesional y el compromiso moral con la formación de las nuevas generaciones, en esa medida la sociedad está en disposición de crearle las condiciones que se merecen. En ese sentido yo espero de la nueva directiva de la ADP, encabezada por mi apreciada amiga Xiomara Guante, redoble su compromiso con la formación de los maestros. Que incluya como punto prioritario de su agenda, el desarrollar una política de seguimiento y evaluación de los programas de formación de maestros. Esto, a nuestro entender, debe constituir el objetivo central de las reivindicaciones del sindicato, mejor formación, como condición de lograr mejores condiciones de vida.

El más reciente monitoreo de IDEC reveló que las escuelas no tienen libros. Cree debió priorizarse República Digital por encima de este recurso didáctico?
La tecnología es un medio, no un fin en si mismo. El valor de la tecnología depende de que se utilice para potenciar el alcance de los recursos didácticos que utilicemos. En este sentido, el desarrollar esos recursos didácticos, incluyendo el libro, debe ser prioritario. Somos partidarios del uso de las nuevas tecnologías como vehículo de potenciar los recursos didácticos y como medio para crear nuevas experiencias educativas que las tecnologías hacen posible. La tecnología, sin un uso adecuado, a través de ella, de los recursos didácticos que desarrollemos, no nos garantiza nada.

Fuente: María Teresa Morel
Share on Google Plus
    Comentar
    Comenta en Facebook

0 comentarios:

Publicar un comentario