Seamos las MUJERES que queramos SER

Por Mariela Almánzar.- Desde que era niña siempre escuchaba las mismas reflexiones sobre cómo debía ser una ¨MUJER¨ ¨ de verdad¨, que supiera cocinar, limpiar, planchar, ser buena cuidadora, delicada, sumisa, sutil, bien arreglada y sobre todo obediente. Todas estas características la ayudarían a conseguir un buen pretendiente y así poder tener novio y posteriormente casarse.

En las típicas pataletas de la niñez y adolescencia cuando no querías hacer los quehaceres de la casa (porque estabas jugando o haciendo otra cosa), salía esa voz que te decía ¨mira niña a los hombres no le gustan las mujeres que no saben cocinar o hacer oficios¨ ¨A ésta la van a devolver cuando se case porque no sabe hacer nada¨ ¨ ¿y cómo es que son las mujeres de ahora?

Por suerte tuve una mamá que aunque se crió en una época muy machista, no asimilaba como tal esos patrones establecidos para el ¨buen comportamiento de una mujer¨; lo que siento que me ayudó a ser la persona que soy.

Sé que también muchas de ustedes han pasado por situaciones similares, no importa en qué país del mundo se encuentren, luchar con los estereotipos no es nada fácil y más cuando han sido impuestos desde tiempos muy lejanos.

Un camino de rosas y espinas
Cuando adoptas la actitud de desaprender para luego volver a aprender, es uno de los procesos más difíciles y a la vez enriquecedores que los seres humanos podamos experimentar; despojarte de todo lo que tienes y volver a empezar de nuevo.

Las mujeres (primeras víctimas) del machismo impregnado en nuestras sociedades, nos damos cuenta de que somos reproductoras de estas conductas de manera inconsciente o consiente y queremos cambiar, resulta una ardua tarea.

En mi caso ha funcionado la lectura, esa reflexión interna y al mismo tiempo refutar lo que me han ido enseñado, viendo los pros y contras.

Pero no se crean que todo es color de rosas, hay situaciones que son marcadas por las espinas, ya que quienes te rodean no comprenden tu postura de defender los derechos de la mujer y emular la equidad entre hombres y mujeres.

Como dicen muchas expertas en éste tema, la exigibilidad de derechos no es solo cuestión de mujeres sino de derechos humanos.

Es necesaria la educación integral desde todos los espacios posibles, para que así dejemos de criar víctimas y victimarios, los cuales vienen siendo ¨víctimas¨ de un sistema que los moldea de acorde a cada uno de los patrones establecidos.

La sociedad ha enseñado a las mujeres a verse como ENEMIGAS, una rivalidad innecesaria provocada por los estereotipos. Las mujeres no somos rivales, sino tenemos que ser compañeras de luchas y apoyarnos, para así lograr cambios sustanciosos para nuestro bien.

Confía, Ámate, Edúcate y sobre todo práctica la LIBERTAD
Éste 8 de marzo no solo es otra fecha conmemorativa, sino que nos tiene que servir para crear cambios en nosotras y también en la sociedad.

Poner en práctica la confianza, el amor hacia nosotras y educarnos en sentido general nos puede servir de trampolín para gritar al mundo lo necesario que es, generar cambios para vivir en un mundo más equitativo.

Debemos unirnos y seguir exigiendo mejores condiciones para las mujeres en el entorno familiar, relaciones, trabajo, estudios, estado y en la sociedad en general.

Uno de los grandes temas en República Dominicana es reducir de manera urgente el número de feminicidios que se registran cada año, es alarmante que en pleno siglo 21 se continúen dando acciones tan horribles por ser mujer.

Culminaré mi artículo con un fragmento del discurso de Emma Watson, Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, en un evento especial de la campaña HeForShe, en la sede de las Naciones Unidas, Nueva York, el 20 de septiembre de 2014.

¨Tanto los hombres como las mujeres deberían sentir que pueden ser sensibles. Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres de ser fuertes. ... Ha llegado el momento de percibir el género como un espectro y no como dos conjuntos de ideales opuestos.

Si dejamos de definirnos unos a otros por lo que no somos, y empezamos a definirnos por lo que sí somos, todas y todos podremos ser más libres. Se trata de la libertad.

Quiero que los hombres acepten esta responsabilidad, para que sus hijas, sus hermanas y sus madres puedan vivir libres de prejuicios, pero asimismo para que sus hijos tengan permiso de ser vulnerables y humanos ellos también, que recuperen esas partes de sí mismos que abandonaron y alcancen una versión más auténtica y completa de su persona¨.

Hasta la próxima historia... ¡Un abrazo!

"¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!". Louisa May Alcott, escritora autora de la novela 'Mujercitas'.

Fuente: La autora es periodista
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