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No nos escucharon

Por Vinicio Castillo Semán.- La crisis que tiene el país de frente con la pandemia del coronavirus no registra precedentes en su historia, ya que conjuga un enorme desafío desde el punto de vista sanitario y una paralización en sus actividades económicas, incluyendo un frenazo temporal en el turismo que es uno de los principales generadores de divisas. Estoy consciente de que es una hora muy difícil que amerita una gran unidad nacional. Por eso le pedí públicamente al presidente Danilo Medina que antes de pronunciar su discurso la pasada semana se reuniera para consensuar medidas con los líderes más importantes de la oposición Leonel Fernández y Luis Abinader; algo que no hizo.

Es preciso decir que lo que está ocurriendo pudo haberse evitado y/o minimizado los grandes riesgos de salud para nuestra población si el presidente Medina hubiese actuado a tiempo cuando le pedimos reiteradamente desde el día 30 de enero tomar medidas drásticas de restricción de pasajeros provenientes de países focos del Coronavirus, primero de China y posteriormente de Europa. Al presidente Medina se le presentó una disyuntiva, admito que difícil: actuar a tiempo, ser previsor y priorizar el tema de la salud del pueblo dominicano por encima de los perjuicios económicos que podían generarse en el sector turístico con las restricciones en puertos y aeropuertos. O, cómo tristemente ocurrió, mantener abiertos estos hasta el 16 de marzo, permitiendo así que cualquier viajero pudiera llegar enfermo a RD. La aciaga consecuencia de esto es que hoy este virus está desarrollándose en la población dominicana y tenemos una industria turística afectada con la parálisis.

Voces del gobierno han querido echarle la culpa de la propagación del coronavirus en el país a los “ricos”; tomando como base la realización de una boda en un reputado resort del este, a la que se dice asistieron muchos invitados y extranjeros que ya estaban contagiados. La realidad es que si el gobierno hubiera actuado como era su obligación en el momento oportuno, la realización de dicha boda no hubiera causado ningún perjuicio. Falló la autoridad.

El hecho es que hasta el momento no existe una cura ni una vacuna para la enfermedad apenas existe un método de contención en la propagación de esta pandemia. El éxito de este método dependerá de nuestro comportamiento. Quedarnos todos en nuestras casas y cumplir con las medidas adoptadas en este estado de emergencia. Lo más importante es orar por nuestro país y el mundo entero; confiar en que Dios no nos desamparará y con su gracia lograremos superar este triste momento de la humanidad.

El autor es dirigente de la Fuerza Nacional Progresista

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